Sientes como llega su aroma, te despierta, te seduce. Lo tomas y te produce un placer infinito en tu boca, sientes el calorcito recorriendote... Lo tomas en la mañana, en el trabajo, con los amigos, en la cena, con un panecito. Aaaaah, qué rico verdad? Pues noooooooooooooooooo.
Odio el cafe.
Me produce agruras nada mas olerlo.
Lo siento por los amantes del cafe pero a-mi-no-me-gus-ta. Wacala.
He dicho.
lunes, 29 de septiembre de 2008
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